
Vosotros podéis cambiar la historia. Hacedlo con el amor
«Vosotros podéis cambiar la historia. Hacedlo con el amor»
Hemos escogidos estas profundas palabras del Papa León XIV como lema e hilo conductor para este nuevo curso.
Queremos mirar a nuestros alumnos más allá de las notas o las exigencias académicas: «Queremos ver a la persona que hay detrás. Queremos descubrir qué hay en cada uno de ellos».
En el colegio creemos firmemente que «cada uno de nuestros alumnos tiene una misión que descubrir», y nuestro compromiso como educadores y padres es acompañarles hasta que sean capaces de caminar solos. Por ello, padres y profesores debemos mirarles, no solamente por lo que es hoy, sino por la persona que puede llegar a ser.
Para lograrlo, el amor no puede quedarse en un bonito slogan; debe traducirse en la práctica cotidiana: con la disciplina, que no es lo contrario del amor. Muchas veces, la disciplina es una de las formas más difíciles de amar. La educación necesita cariño y firmeza. Necesita comprensión y límites. Amar también es enseñar que toda decisión tiene consecuencias. Y, sobre todo, necesita adultos que estén de acuerdo en lo esencial, ¡padres, os necesitamos!
Porque sabemos que es mucho más fácil decir que sí que decir que no. Es mucho más fácil evitar un conflicto que mantener un límite. Es mucho más fácil justificar a un hijo o alumno que ayudarle a asumir su responsabilidad.
Los niños y adolescentes necesitan adultos coherentes y unidos, por eso, cuando la escuela y el hogar ofrecen mensajes contradictorios, el único que pierde es el alumno.
Os pedimos ayuda en este mundo digital para cuidar el uso de las tecnologías, recordando a los jóvenes que detrás de cada pantalla hay una persona. Muchos problemas que después llegan al colegio empiezan fuera del colegio y, muchas veces, empiezan en un móvil:
Una conversación que se malinterpreta. Una foto que se comparte. Un comentario que se hace con demasiada ligereza. Un grupo del que alguien queda fuera. Un insulto que empieza como una broma. Una captura de pantalla que acaba circulando.
Y aunque haya ocurrido fuera del colegio, el problema termina entrando por la puerta con nuestros alumnos al día siguiente.
Por último recodad, no se educa para evitarles las dificultades, sino para formar jóvenes libres y fuertes capaces de afrontarlas. «Ojalá este año enseñemos a nuestros hijos y alumnos que sí pueden cambiar el mundo. Que no necesitan esperar a ser mayores… Pueden empezar hoy» en cada pequeño gesto de empatía, respeto y servicio.
Y también por eso os necesitamos padres:
Necesitamos vuestra confianza. Necesitamos vuestra colaboración. Necesitamos vuestra exigencia. Necesitamos vuestra escucha.
Y necesitamos, sobre todo, que vuestros hijos perciban que los adultos que les acompañamos caminamos juntos.
Empezamos hoy un mismo camino.
Caminemos juntos.
Por ellos. Con ellos. Y para ellos.
Y hagámoslo, como nos pide nuestro lema, con amor.
(Resumen del discurso de bienvenida al curso 2026-27)
10 de septiembre de 2026
María Abollado
Directora de Secundaria y Bachillerato